domingo, 2 de junio de 2013

Iniciación




Veintidós cabrones rapados, sin playera, y tatuados hasta la madre, te rodean en círculo. Sonríen como hienas, y sus miradas son más depredadoras que las de una jauría de perros rabiosos y hambrientos. Te estás cagando de miedo, pero no quieres que lo noten. El único que tiene el rostro cubierto de tatuajes comienza la cuenta:

Uno.
Alguien detrás de ti te patea en la espalda, arrojándote violentamente hacia adelante.
Dos.
El de enfrente te recibe con un puñetazo que de inmediato te rompe la nariz.
Tres.
Un tipo más se les une pateándote los guevos.
Cuatro.
Un tipo más; ya no sabes ni como cubrirte de la lluvia de madrazos.
Cinco.
Te derriban a patadas en las piernas.
Seis.
Está claro que conforme la cuenta aumenta también lo hacen los agresores.
Siete.
Una patada en los riñones te hará orinar sangre por una semana.
Ocho.
Descuidas la cara, pierdes un diente.
Nueve.
Dieciocho pares de puños y piernas arremeten furiosos contra ti.
Diez.
Te zumban los oídos, la sangre te inunda los ojos y amenaza con ahogarte.
Once.
No te desmayes, no te desmayes.
Doce.
Tienes tan entumidos los brazos y piernas que ya no puedes cubrirte.
Trece.
La cuenta termina. Todos se detienen, menos un cabron que todavía te receta un último putazo en la boca.

Felicidades, sigues consciente, y ya eres parte de la clicka. Ayer por la noche, fierro en mano, te ganaste tu primer lágrima, y hoy el tatuaje pa que te reconozcan como ganguero.

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