Yo pensaba en Zen y dadaísmo, lo juro. En la estructura de un haiku, y en ciertos arcanos según Crowley. Cuando estoy así de concentrado parezco autista. No, no autista, parezco imbécil. Dada no es nada. Pero el tipo, enano musculoso de gimnasio, creyó que veía a su novia. Juro que no los había visto. Ya que lo menciono, tenía bonitas piernas la morra, y una mirada y sonrisa que seducían por naturaleza. Dada no es nada. Mientras el tipo gritaba y manoteaba, yo alternaba mis ojos entre ponerle atención a sus chillidos nasales y descifrar la mirada de la novia. Bueno, también pensaba en el chiste que me contaron hoy sobre una chica que se tatúa una inicial de su novio (Bruno Benítez) en cada lado del trasero (BB), pero cuando este ve el tatuaje, se molesta y le pregunta ¿Quien es Bob? Lo se, la cague de nuevo al soltar la carcajada. Dada no es nada. Fue justo que me recetara su puño directo a la boca. Ahora me reía doble: Por el chiste y por su fuerza de niña. Dada no es nada. Tomo vuelo y de nuevo lo vi en cámara lenta. Su puño contra mi estomago. De nuevo no moví ni un musculo para recibir en seco su golpe. Dada no es nada. Bueno, esta vez si fue algo. El primer golpe solo corto un poco mis labios por dentro, ni siquiera me floreo la boca, el marica. Con el segundo, sentí como regresaba todo lo que había comido. Dada no es nada. Bueno, fue algo para el, pues le vomite encima. El tipo no lo podía creer. El momento fue surrealista, y la imagen que deje en su playera también (la Sabana Santa, el ayate de Juan Diego, la carita feliz de un dios cubista). Dada no es nada. Reí más fuerte, y me limpie con su suetercito rosa, el cual cayó al suelo durante la "pelea". Sangre y vomito, mis ojos fijos en el. Me puso de buenas el chiste. Le dije ¡Buuu! y ambos retrocedieron, desconcertados. Avente el sweater a sus pies, y cruce la calle riendo, sin importar el tráfico. La gente que se acerco a ver todo debe de haber pensado que estoy loco. Dada no es nada. Los coches tocaban con el claxon boleros y tangos para mi madre. Yo me veía por fuera, como en proyección astral. Me reí del Yo intelectual y poético, del Yo agresivo y salvaje, del Yo optimista y desmadroso, del Yo que vomitaba después de haber recibido una "paliza" por no haber movido ni un musculo para defenderse o atacar. Dada no es nada. También me reía del chiste de Bob. Una vocecita dentro del oído me decía "tocaras fondo". Yo le conteste "chinga tu madre". Entonces volví a reír. Dada lo es todo...
domingo, 31 de marzo de 2013
Dada
Yo pensaba en Zen y dadaísmo, lo juro. En la estructura de un haiku, y en ciertos arcanos según Crowley. Cuando estoy así de concentrado parezco autista. No, no autista, parezco imbécil. Dada no es nada. Pero el tipo, enano musculoso de gimnasio, creyó que veía a su novia. Juro que no los había visto. Ya que lo menciono, tenía bonitas piernas la morra, y una mirada y sonrisa que seducían por naturaleza. Dada no es nada. Mientras el tipo gritaba y manoteaba, yo alternaba mis ojos entre ponerle atención a sus chillidos nasales y descifrar la mirada de la novia. Bueno, también pensaba en el chiste que me contaron hoy sobre una chica que se tatúa una inicial de su novio (Bruno Benítez) en cada lado del trasero (BB), pero cuando este ve el tatuaje, se molesta y le pregunta ¿Quien es Bob? Lo se, la cague de nuevo al soltar la carcajada. Dada no es nada. Fue justo que me recetara su puño directo a la boca. Ahora me reía doble: Por el chiste y por su fuerza de niña. Dada no es nada. Tomo vuelo y de nuevo lo vi en cámara lenta. Su puño contra mi estomago. De nuevo no moví ni un musculo para recibir en seco su golpe. Dada no es nada. Bueno, esta vez si fue algo. El primer golpe solo corto un poco mis labios por dentro, ni siquiera me floreo la boca, el marica. Con el segundo, sentí como regresaba todo lo que había comido. Dada no es nada. Bueno, fue algo para el, pues le vomite encima. El tipo no lo podía creer. El momento fue surrealista, y la imagen que deje en su playera también (la Sabana Santa, el ayate de Juan Diego, la carita feliz de un dios cubista). Dada no es nada. Reí más fuerte, y me limpie con su suetercito rosa, el cual cayó al suelo durante la "pelea". Sangre y vomito, mis ojos fijos en el. Me puso de buenas el chiste. Le dije ¡Buuu! y ambos retrocedieron, desconcertados. Avente el sweater a sus pies, y cruce la calle riendo, sin importar el tráfico. La gente que se acerco a ver todo debe de haber pensado que estoy loco. Dada no es nada. Los coches tocaban con el claxon boleros y tangos para mi madre. Yo me veía por fuera, como en proyección astral. Me reí del Yo intelectual y poético, del Yo agresivo y salvaje, del Yo optimista y desmadroso, del Yo que vomitaba después de haber recibido una "paliza" por no haber movido ni un musculo para defenderse o atacar. Dada no es nada. También me reía del chiste de Bob. Una vocecita dentro del oído me decía "tocaras fondo". Yo le conteste "chinga tu madre". Entonces volví a reír. Dada lo es todo...
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