domingo, 21 de octubre de 2012

Rockstar



Recuerdo que al principio era solo un chiquillo que idolatraba a Kurt Cobain (o a si me lo parecía, ya que en realidad admiraba a Layne Staley). El clásico "friky" de la escuela, proveniente de un hogar disfuncional: Su papa tomaba mucho, y le pegaba a su mama. Lo recuerdo con los pantalones de mezclilla rotos de las rodillas, botas militares, y sudaderas rotas de las mangas, que usaba a manera de guantes; el cabello largo, castaño y quebrado, siempre le cubría la cara. Se llamaba Dorian.

Se sentaba en un rincón, siempre solo, a escuchar su música a todo volumen en una pequeña grabadora. A mis amigas y a mí, que presumíamos de ser las fresas de la escuela, nos horrorizaba lo que escuchaba, pues parecían puros gritos. Nadie se metía con él, y el día que alguien lo hizo, burlándose de su nombre, acabo con un ojo morado. Llegaba a la prepa en su moto sin saludar a nadie, y se iba sin despedirse. Era el chico rudo de la escuela, y eso, sin que él lo supiera, le funcionaba con las chicas

Permanecía callado todo el tiempo, durmiendo descaradamente en su banca o escribiendo en una libreta cuyo contenido guardaba celosamente, y que más tarde habría de transformar en las letras de sus canciones. Solo abría la boca para participar o debatir en las materias que le interesaban, que eran Literatura, Filosofía, Psicología, etc. No tomaba, no fumaba, y no tenía amigos. Yo, en secreto, sentía fascinación por él.

Le perdí la pista al terminar la prepa, pero supe que acabo a golpes con su padre unos días después de la graduación, y se fue de su casa. Era curioso, todos hablábamos de él, pero nadie hablaba con él. Yo entre a la universidad, a Diseño grafico, y me olvide de todo. Fue hasta años más tarde, durante una reunión de la prepa, que me entere que tocaba la guitarra y cantaba en un grupo de rock llamado "Ruleta rusa". Diana, quien había sido una de mis mejores amigas, era ahora novia de Paco, su bajista, y me platico como tenían mucho éxito como banda local, pero pronto grabarían un disco y hasta un video, cosa que los lanzaría a la fama. Me convenció de ir a verlos tocar a una guerra de bandas que organizaba el Hard rock live, y acepte.

El día del concierto, no sé por qué, me esmere por verme lo mas "rockera" posible. Diana paso con otras chicas por mí, y nos fuimos. El lugar estaba a reventar. Diana llevaba unos pases VIP que se les daba solamente a las novias de los músicos, y ante las rechiflas de la gente que esperaba formada, nos dejaron pasar sin hacer fila. Paco bajo a recibirnos junto con Charly, el baterista, y nos comentaron que Dorian y Beto, el otro guitarrista, se habían quedado tomando en el backstage. Paco nos platico que antes de tocar Dorian se ponía muy nervioso, y tomaba para relajarse, aunque a veces se le pasaban las copas. Nos conto también que durante los primeros toquines acostumbraba a cantar sentado, con el cabello cayendo sobre su cara, pues lo intimidaba la gente.

Cuando por fin llego el momento de tocar para Ruleta rusa, me quedo claro que eso de la timidez era cosa del pasado. Arranco la primera canción, y los cuatro músicos explotaron. Dorian rugía, brincaba y giraba sin perder el ritmo, movíendo la cabeza y describiendo círculos con el cabello. Su voz sonaba rasposa y grave, y de inmediato te hacía pensar en cigarro y alcohol. Era una canción rápida y furiosa que hablaba de velocidad y violencia en una ciudad oscura como lo puede ser el DF. La gente los miraba fijamente, nadie quería perderse un solo instante. Jugaban entre los cuatro, haciendo notar una complicidad casi criminal en la banda. Se coordinaban a la perfección, tanto en lo musical como en lo lúdico y salvaje de su presentación. Entre canción y canción, el público les aplaudía con entusiasmo. Esta de más decir que ganaron aquel concurso. Ese dia, Dorian se fue antes de recibir el premio, y ya no pude saludarlo. A partir de entonces, me volví fan de la banda, y no me perdí ya nunca una sola de sus presentaciones.

Viaje con ellos casi por toda la republica, donde tocaron en escenarios como el Cervantino, el FIP, el Hard rock de Cancun, el Kiss Lounge, el Bulldog, Rockutla, y varios festivales de motociclistas. Donde ibamos sucedia lo mismo: La gente no les quitaba la mirada de encima, ya fuera por admiracion o por envidia. Contagiaban con su musica, pero tambien con la energia que proyectaban. Arriba, en el escenario, Dorian se veia fuerte y seguro, pero apenas bajaba, desaparecia. El resto de la banda era quien aprovechaba la euforia de las chicas.

Dorian era un poco extraño, muchos incluso pensaban que era muy mamon, pero si se le trataba, uno pronto se daba cuenta de que era amable, inteligente, e incluso tierno. Nada más lejano a esa imagen de hostilidad que reflejaba en el escenario, y que era como yo lo había conocido en la prepa. Me gustaba mucho conversar con él, y pronto nos hicimos muy buenos amigos. Cuando se le pasaban las copas, se volvía el alma de la fiesta: Cantaba hasta banda, bailaba, hacia bromas, y a todo mundo le caía bien. Pero los pocos que llegamos a conocerlo bien, sabíamos que si seguía tomando, acabaría por hacer algo estúpido tarde o temprano.

Si, era algo mala copa. Cuando estaba borracho, a punto casi de caer desmayado (lo cual ocurría con frecuencia), se ponía a recitar poemas y fragmentos de canciones inconclusas. Seguido recitaba el famoso monologo de Shakespeare "Ser o no ser", tanto que hasta llegue a aprendérmelo. Pero eso no era todo; una vez fue a dar a los separos luego de discutir con unos policías que lo sorprendieron orinando en su patrulla. Esa vez pasamos toda la noche consiguiendo dinero para la fianza. A veces acababa a golpes con desconocidos por alguna estupidez, rompía botellas contra la pared o el suelo, se quemaba con cigarros, y tenía accidentes en la moto. Un día, llego a estar tan ebrio que se cago en los pantalones.

En una ocasión, mientras nos dirigíamos hacia el Oxxo para comprar más alcohol, y seguir la fiesta, de pronto se echo a correr y se aventó contra la ventana de una florería, atravesando estrepitosamente el cristal con su cuerpo. Rápidamente, entre Charly y Paco lo levantaron del suelo ensangrentado, y nos lo llevamos de inmediato a la Cruz roja, pues tenía una cortada que abarcaba desde el pómulo hasta la barbilla. Dorian reía como idiota, y olía a flores. Le dieron siete puntadas en el rostro, y cinco en el dorso de la mano. Mientras lo hacían, Dorian estaba como ido, sin gesto alguno de sentir dolor o nada mas. Lo llevamos al departamentito donde vivía solo, y a pesar de las protestas de Diana y Paco, decidí quedarme con él.

Mientras me despedía de los demás, Dorian entro al baño. Salió sin camisa y descalzo, pero aun con el pantalón de piel puesto. Sin percatarse de que yo aun seguía ahí, se dirigió a la cama y se dejo caer. De inmediato se quedo profundamente dormido. Me acerque a la cama y lo contemple. Pensé, no se por qué, en ángeles caídos, y me senté a llorar a su lado, desconsoladamente, pero en silencio. Me quite la blusa y el bra. Quería sentir su piel contra mi piel. Me envolví en las cobijas a su lado, y lo abrace apoyando mis pechos en su espalda. Bese sus hombros, y aspire su olor hasta que me quede dormida.

A Dorian lo seguían mucho las chicas, pero siempre estaba solo. Cambiaba de novia seguido pero no duraba mucho con ellas. Alguna vez me comento que ellas solo querían un acoston con un "chico malo", pero que no tenían intención de presentarlo con sus familias, ni de quedarse. El, como en la película de Eliseo Subiela, buscaba a "la que volaba", pero nunca la encontró.

Fue en noviembre del año pasado, mientras lo esperábamos para un evento en el Bulldog, cuando llego todo golpeado. Tenía el rostro irreconocible por lo hinchado y morado, y aun tenía sangre seca en la piel y en la ropa. Nos pidió un cigarro, y se recargo en el coche de Paco. Le temblaban las manos, y tenia horriblemente lacerados los nudillos. Todos esperábamos que nos dijera que había pasado, pero solo dijo "no podremos tocar hoy, perdón". Desde ese día, se fue para abajo.

Comenzó a beber más, y a faltar a los ensayos. Luego vinieron las drogas fuertes, y su adicción a la cocaína. Se volvió paranoico y se aisló de los demás. Paradójicamente, comenzó a hacer muchísimo ejercicio; también se rapo y cubrió su cuerpo con tatuajes. Parecía que no le importaba volver a tener novia, pero nos dijeron que varias veces lo vieron frecuentando prostíbulos. Un día me hablaron por teléfono, pues había tenido un accidente con su moto. Salvo el brazo izquierdo fracturado, no le había pasado nada, pero su moto fue pérdida total. Se había pasado un alto, y un tráiler le pego. Estaba borracho.

Después del accidente, parecía que estaba decidido a salir. Se inscribió en un programa de rehabilitación, y nos sorprendió a todos cuando un día publico en su muro de Facebook, lugar donde volcaba todos sus pensamientos y sentimientos, la Oración de la serenidad. Fui a verlo a su casa, y me sorprendió verla tan arreglada, con los libros acomodados en estantes y libreros, en vez de regados en torres por todo el suelo. No había una sola colilla de cigarro, o vasos con alcohol a medias, y había un costal de box, pesas, y un aparato para ejercitar. Me alegre cuando me platico que había conseguido un mejor trabajo, y que pensaba irse a Mazatlán de vacaciones. Me invito a ir con él, pero no pude, y no saben cómo me arrepiento de haberlo dejado ir solo.

En las fotos que subió a su perfil de su viaje a Mazatlán, se le veía muy contento. Cuando regreso fui a tomar un café con él y con la banda. Nos platico que había elegido Mazatlán porque ahí se desarrollaba la historia de una obra de teatro que le gusta mucho, "Los negros pájaros del adiós", y que cuando muriera quería que lleváramos la mitad de sus cenizas allá, y que las arrojáramos al mar. La otra mitad quería que las plantáramos bajo el árbol que está en mi casa. Me conmovió, pero también se me hizo un poco tétrico.

En octubre de ese mismo año, por fin Ruleta rusa termino de grabar su EP homónimo, y Beto consiguió que el booklet lo ilustrara José Quintero. Todos estaban muy contentos. Dos semanas después, ya habían grabado el video de su canción "Vive y deja morir". Nadie vio las señales. El dos de noviembre estrenaron en redes sociales su video, y fue un éxito. El EP se vendió como pan caliente. Iguana e Intolerancia los contactaron para hablar sobre un disco. De todo esto, Dorian ya no se entero, pues desapareció el primero de noviembre, después de escribir en su muro "Olvídenme y perdónenme". En vano tratamos de localizarlo por teléfono, para darle la buena noticia.

El 7 de noviembre, preocupados por Dorian, Beto, Charly y Paco fueron a buscarlo a su casa. Tocaron varias veces, pero no hubo respuesta. Paco dice que olía chistoso, y pensaron que se trataba de una fuga de gas, por lo que decidieron forzar la puerta. Ocupando el lugar del costal de box estaba Dorian, colgando del techo. Se había ahorcado varios días antes.

Contactamos a su familia para informarles. Su madre estaba destrozada. Por redes sociales dimos la terrible noticia al público, por si alguien quería presentar sus condolencias a la familia, o ir a despedirse de Dorian. Asistió muchísima gente a la misa. Después de cremarlo, y con el consentimiento de su familia, decidimos cumplir su última voluntad; plantamos la mitad de las cenizas bajo el árbol en mi casa, y la otra mitad las llevamos a Mazatlán, donde recorrimos los mismos lugares que se veían en sus fotos, antes de echar lo que quedaba de el al mar.

La banda logro reponerse con Thalía, una chica que, ademas de guapa, tiene una voz preciosa, y toda la actitud necesaria para ocupar el lugar de Dorian. Charly decía que no había otro hombre que pudiera ocupar su lugar. Deslumbrados por la belleza de Thalía, Ruleta rusa dejo de ser una banda local de culto, y se les abrieron todas las puertas; el público pronto se olvido de Dorian, pero yo nunca lo olvide.

Aun hoy, con los años que han pasado, no puedo parar de ver las fotos y escuchar las cinco canciones que grabaron con Dorian al frente. Fui una idiota por haberme dado cuenta de cuánto lo necesitaba hasta que ya se había ido. En uno de los versos de "Vive y deja morir", Dorian decía lo siguiente:

"Solo quiero manejar,
alejarme pronto de este infierno;
dirigirme rumbo al mar,
sumergirme en un sueño eterno..."

Y así lo hizo.

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