Recuerdo que al principio era solo un chiquillo
que idolatraba a Kurt Cobain (o a si me lo parecía, ya que en realidad admiraba
a Layne Staley). El clásico "friky" de la escuela, proveniente de un
hogar disfuncional: Su papa tomaba mucho, y le pegaba a su mama. Lo recuerdo
con los pantalones de mezclilla rotos de las rodillas, botas militares, y
sudaderas rotas de las mangas, que usaba a manera de guantes; el cabello largo,
castaño y quebrado, siempre le cubría la cara. Se llamaba Dorian.
Se sentaba en un rincón, siempre solo, a escuchar
su música a todo volumen en una pequeña grabadora. A mis amigas y a mí, que presumíamos
de ser las fresas de la escuela, nos horrorizaba lo que escuchaba, pues parecían
puros gritos. Nadie se metía con él, y el día que alguien lo hizo, burlándose
de su nombre, acabo con un ojo morado. Llegaba a la prepa en su moto sin
saludar a nadie, y se iba sin despedirse. Era el chico rudo de la escuela, y
eso, sin que él lo supiera, le funcionaba con las chicas
Permanecía callado todo el tiempo, durmiendo
descaradamente en su banca o escribiendo en una libreta cuyo contenido guardaba
celosamente, y que más tarde habría de transformar en las letras de sus
canciones. Solo abría la boca para participar o debatir en las materias que le
interesaban, que eran Literatura, Filosofía, Psicología, etc. No tomaba, no
fumaba, y no tenía amigos. Yo, en secreto, sentía fascinación por él.
Le perdí la pista al terminar la prepa, pero supe
que acabo a golpes con su padre unos días después de la graduación, y se fue de
su casa. Era curioso, todos hablábamos de él, pero nadie hablaba con él. Yo
entre a la universidad, a Diseño grafico, y me olvide de todo. Fue hasta años más
tarde, durante una reunión de la prepa, que me entere que tocaba la
guitarra y cantaba en un grupo de rock llamado "Ruleta rusa". Diana,
quien había sido una de mis mejores amigas, era ahora novia de Paco, su
bajista, y me platico como tenían mucho éxito como banda local, pero pronto grabarían
un disco y hasta un video, cosa que los lanzaría a la fama. Me convenció de ir
a verlos tocar a una guerra de bandas que organizaba el Hard rock live, y
acepte.
El día del concierto, no sé por qué, me esmere
por verme lo mas "rockera" posible. Diana paso con otras chicas por mí,
y nos fuimos. El lugar estaba a reventar. Diana llevaba unos pases VIP que se
les daba solamente a las novias de los músicos, y ante las rechiflas de la
gente que esperaba formada, nos dejaron pasar sin hacer fila. Paco bajo a
recibirnos junto con Charly, el baterista, y nos comentaron que Dorian y Beto,
el otro guitarrista, se habían quedado tomando en el backstage. Paco nos
platico que antes de tocar Dorian se ponía muy nervioso, y tomaba para
relajarse, aunque a veces se le pasaban las copas. Nos conto también que
durante los primeros toquines acostumbraba a cantar sentado, con el cabello
cayendo sobre su cara, pues lo intimidaba la gente.
Cuando por fin llego el momento de tocar para
Ruleta rusa, me quedo claro que eso de la timidez era cosa del pasado. Arranco
la primera canción, y los cuatro músicos explotaron. Dorian rugía, brincaba y giraba sin perder el
ritmo, movíendo la cabeza
y describiendo círculos con el cabello. Su voz sonaba rasposa y grave, y de inmediato te hacía
pensar en cigarro y alcohol. Era una canción
rápida y furiosa que hablaba de velocidad y violencia en una ciudad oscura como
lo puede ser el DF. La gente los miraba fijamente, nadie quería perderse un solo instante.
Jugaban entre los cuatro, haciendo notar una complicidad casi criminal en la
banda. Se coordinaban a la perfección, tanto en lo musical como en lo lúdico y salvaje de
su presentación. Entre canción y canción, el público les aplaudía con
entusiasmo. Esta de más decir que ganaron aquel concurso. Ese dia, Dorian se fue antes
de recibir el premio, y ya no pude saludarlo. A partir de entonces, me volví fan
de la banda, y no me perdí ya nunca una sola de sus presentaciones.
Viaje con ellos casi por toda la republica, donde tocaron en escenarios como el Cervantino, el FIP, el Hard rock de Cancun, el Kiss Lounge, el Bulldog, Rockutla, y varios festivales de motociclistas. Donde ibamos sucedia lo mismo: La gente no les quitaba la mirada de encima, ya fuera por admiracion o por envidia. Contagiaban con su musica, pero tambien con la energia que proyectaban. Arriba, en el escenario, Dorian se veia fuerte y seguro, pero apenas bajaba, desaparecia. El resto de la banda era quien aprovechaba la euforia de las chicas.
Viaje con ellos casi por toda la republica, donde tocaron en escenarios como el Cervantino, el FIP, el Hard rock de Cancun, el Kiss Lounge, el Bulldog, Rockutla, y varios festivales de motociclistas. Donde ibamos sucedia lo mismo: La gente no les quitaba la mirada de encima, ya fuera por admiracion o por envidia. Contagiaban con su musica, pero tambien con la energia que proyectaban. Arriba, en el escenario, Dorian se veia fuerte y seguro, pero apenas bajaba, desaparecia. El resto de la banda era quien aprovechaba la euforia de las chicas.
Dorian era un poco extraño, muchos incluso
pensaban que era muy mamon, pero si se le trataba, uno pronto se daba cuenta de
que era amable, inteligente, e incluso tierno. Nada más lejano a esa imagen de
hostilidad que reflejaba en el escenario, y que era como yo lo había conocido
en la prepa. Me gustaba mucho conversar con él, y pronto nos hicimos muy buenos
amigos. Cuando se le pasaban las copas, se volvía el alma de la fiesta: Cantaba
hasta banda, bailaba, hacia bromas, y a todo mundo le caía bien. Pero los pocos
que llegamos a conocerlo bien, sabíamos que si seguía tomando, acabaría por hacer
algo estúpido tarde o temprano.
Si, era algo mala copa. Cuando estaba borracho, a
punto casi de caer desmayado (lo cual ocurría con frecuencia), se ponía a
recitar poemas y fragmentos de canciones inconclusas. Seguido recitaba el
famoso monologo de Shakespeare "Ser o no ser", tanto que hasta llegue
a aprendérmelo. Pero eso no era todo; una vez fue a dar a los separos luego de
discutir con unos policías que lo sorprendieron orinando en su patrulla. Esa
vez pasamos toda la noche consiguiendo dinero para la fianza. A veces acababa a
golpes con desconocidos por alguna estupidez, rompía botellas contra la pared o
el suelo, se quemaba con cigarros, y tenía accidentes en la moto. Un día, llego
a estar tan ebrio que se cago en los pantalones.
En una ocasión, mientras nos dirigíamos hacia el
Oxxo para comprar más alcohol, y seguir la fiesta, de pronto se echo a correr y
se aventó contra la ventana de una florería, atravesando estrepitosamente el
cristal con su cuerpo. Rápidamente, entre Charly y Paco lo levantaron del suelo
ensangrentado, y nos lo llevamos de inmediato a la Cruz roja, pues tenía una
cortada que abarcaba desde el pómulo hasta la barbilla. Dorian reía como
idiota, y olía a flores. Le dieron siete puntadas en el rostro, y cinco en el
dorso de la mano. Mientras lo hacían, Dorian estaba como ido, sin gesto alguno
de sentir dolor o nada mas. Lo llevamos al departamentito donde vivía solo, y a
pesar de las protestas de Diana y Paco, decidí quedarme con él.
Mientras me despedía de los demás, Dorian entro
al baño. Salió sin camisa y descalzo, pero aun con el pantalón de piel puesto.
Sin percatarse de que yo aun seguía ahí, se dirigió a la cama y se dejo caer.
De inmediato se quedo profundamente dormido. Me acerque a la cama y lo
contemple. Pensé, no se por qué, en ángeles caídos, y me senté a llorar a su
lado, desconsoladamente, pero en silencio. Me quite la blusa y el bra. Quería
sentir su piel contra mi piel. Me envolví en las cobijas a su lado, y lo abrace
apoyando mis pechos en su espalda. Bese sus hombros, y aspire su olor hasta que
me quede dormida.
A Dorian lo seguían mucho las chicas, pero
siempre estaba solo. Cambiaba de novia seguido pero no duraba mucho con ellas.
Alguna vez me comento que ellas solo querían un acoston con un "chico
malo", pero que no tenían intención de presentarlo con sus familias, ni de
quedarse. El, como en la película de Eliseo Subiela, buscaba a "la que
volaba", pero nunca la encontró.
Fue en noviembre del año pasado, mientras lo esperábamos
para un evento en el Bulldog, cuando llego todo golpeado. Tenía el rostro
irreconocible por lo hinchado y morado, y aun tenía sangre seca en la piel y en
la ropa. Nos pidió un cigarro, y se recargo en el coche de Paco. Le temblaban
las manos, y tenia horriblemente lacerados los nudillos. Todos esperábamos que nos dijera que había pasado, pero solo dijo
"no podremos tocar hoy, perdón". Desde ese día, se fue para abajo.
Comenzó a beber más, y a faltar a los ensayos.
Luego vinieron las drogas fuertes, y su adicción a la cocaína. Se volvió
paranoico y se aisló de los demás. Paradójicamente, comenzó a hacer muchísimo
ejercicio; también se rapo y cubrió su cuerpo con tatuajes. Parecía que no le
importaba volver a tener novia, pero nos dijeron que varias veces lo vieron
frecuentando prostíbulos. Un día me hablaron por teléfono, pues había tenido un
accidente con su moto. Salvo el brazo izquierdo fracturado, no le había pasado
nada, pero su moto fue pérdida total. Se había pasado un alto, y un tráiler le
pego. Estaba borracho.
Después del accidente, parecía que estaba
decidido a salir. Se inscribió en un programa de rehabilitación, y nos sorprendió
a todos cuando un día publico en su muro de Facebook, lugar donde volcaba todos
sus pensamientos y sentimientos, la Oración de la serenidad. Fui a verlo a su
casa, y me sorprendió verla tan arreglada, con los libros acomodados en
estantes y libreros, en vez de regados en torres por todo el suelo. No había
una sola colilla de cigarro, o vasos con alcohol a medias, y había un costal de
box, pesas, y un aparato para ejercitar. Me alegre cuando me platico que había
conseguido un mejor trabajo, y que pensaba irse a Mazatlán de vacaciones. Me
invito a ir con él, pero no pude, y no saben cómo me arrepiento de haberlo
dejado ir solo.
En las fotos que subió a su perfil de su viaje a Mazatlán,
se le veía muy contento. Cuando regreso fui a tomar un café con él y con la
banda. Nos platico que había elegido Mazatlán porque ahí se desarrollaba la
historia de una obra de teatro que le gusta mucho, "Los negros pájaros del
adiós", y que cuando muriera quería que lleváramos la mitad de sus cenizas
allá, y que las arrojáramos al mar. La otra mitad quería que las plantáramos
bajo el árbol que está en mi casa. Me conmovió, pero también se me hizo un poco
tétrico.
En octubre de ese mismo año, por fin Ruleta rusa termino de grabar
su EP homónimo, y Beto consiguió que el booklet lo ilustrara José Quintero.
Todos estaban muy contentos. Dos semanas después, ya habían grabado el video de
su canción "Vive y deja morir". Nadie vio las señales. El dos de
noviembre estrenaron en redes sociales su video, y fue un éxito. El EP se vendió
como pan caliente. Iguana e Intolerancia los contactaron para hablar sobre un
disco. De todo esto, Dorian ya no se entero, pues desapareció el primero de
noviembre, después de escribir en su muro "Olvídenme y perdónenme".
En vano tratamos de localizarlo por teléfono, para darle la buena noticia.
El 7 de noviembre, preocupados por Dorian, Beto,
Charly y Paco fueron a buscarlo a su casa. Tocaron varias veces, pero no hubo
respuesta. Paco dice que olía chistoso, y pensaron que se trataba de una fuga
de gas, por lo que decidieron forzar la puerta. Ocupando el lugar del costal de
box estaba Dorian, colgando del techo. Se había ahorcado varios días antes.
Contactamos a su familia para informarles. Su
madre estaba destrozada. Por redes sociales dimos la terrible noticia al público,
por si alguien quería presentar sus condolencias a la familia, o ir a
despedirse de Dorian. Asistió muchísima gente a la misa. Después de cremarlo, y
con el consentimiento de su familia, decidimos cumplir su última voluntad;
plantamos la mitad de las cenizas bajo el árbol en mi casa, y la otra mitad las
llevamos a Mazatlán, donde recorrimos los mismos lugares que se veían en sus
fotos, antes de echar lo que quedaba de el al mar.
La banda logro reponerse con Thalía, una chica que, ademas de guapa, tiene una voz
preciosa, y toda la actitud necesaria para ocupar el lugar de Dorian.
Charly decía que no había otro hombre que pudiera ocupar su lugar. Deslumbrados
por la belleza de Thalía, Ruleta rusa dejo de ser una banda local de culto, y se les
abrieron todas las puertas; el público pronto se olvido de Dorian, pero yo nunca lo olvide.
Aun hoy, con los años que han pasado, no puedo
parar de ver las fotos y escuchar las cinco canciones que grabaron con Dorian
al frente. Fui una idiota por haberme dado cuenta de cuánto lo necesitaba hasta
que ya se había ido. En uno de los versos de "Vive y deja morir", Dorian decía
lo siguiente:
"Solo quiero manejar,
alejarme pronto de este infierno;
dirigirme rumbo al mar,
sumergirme en un sueño
eterno..."
Y así lo hizo.

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