domingo, 8 de abril de 2012

El beso de la serpiente


El rave termino de madrazo antes de las once, cuando se escucharon tres balazos. Todo mundo corrió como estampida a sus coches. Lástima, esa fiesta pintaba para ser salvaje. Daniel y Raúl se treparon en chinga a la Lobo de este último. Con ellos iban ahora una pequeña multitud que acababan de conocer. Se arrancaron y dejaron atrás el Desierto de los leones. Un Civic y un Audi, también llenos de gente, los seguían.

Alguien tuvo la idea de seguir la fiesta en La marquesa. Cuando llegaron, lo primero que vieron fue a un par de tiras haciendo guardia en su patrulla. Les soltaron mil varos y un pomo de Chivas para que les dieran chance de estacionarse junto a la laguna. Los tiras incluso se ofrecieron a dar el rol de vez en cuando, para ver que estuvieran bien. Todo mundo estaba más que dispuesto al desmadre: Por alcohol y varo no iban a parar.

Con madera y gasolina hicieron una fogata, y la música corrió a cargo del dueño del Civic, quien traía un impresionante equipo de audio, además de haber arreglado su nave acorde a la moda impuesta por la película "Rápido y furioso". Daniel no sabía nada de coches ni de música electrónica, a él le gustaban el rock y las motos, pero nunca se negaba al desmadre. Sobre todo con morras tan lindas como las que habían jalado con ellos.

Se la pasaron chupando y bailando. Avanzo la noche, y Daniel no tardo en darse cuenta de que la mayoría de los presentes eran “de ambiente”, lo cual no le molesto en lo más mínimo, más bien despertó una especie de fascinación por conocer gente diferente. En algún momento de la peda, se entretuvo platicando con dos aspirantes a filósofos: David y su amigo "Meme". David les ofreció un toque, y se subieron a la Lobo para darse un encerron y seguir la conversación.

Aunque la plática era amena e interesante, no dejaba de ser plática de borrachos, y comenzaba a aburrirle, hasta que Meme menciono "El beso de la serpiente", lo cual volvió a captar la atención de Daniel. Comenzó a interrogarlo sobre el significado de esa frase, pero el efecto del alcohol y la weed le quitaban elocuencia a su interlocutor. Daniel se quede ido por todas las cosas que en ese momento pasaban por su mente. Cuando reacciono, vio que David y Meme discutían. David se bajo del coche, encabronado. A Meme se lo cargo el payaso. Después le pregunto:

- ¿En verdad quieres saber lo que es El beso de la serpiente?-

La pregunta lo tomo por sorpresa, pero dijo que sí. Meme sonrió sin quitarle la mirada, y su sonrisa se volvió una mueca. Comenzó a buscar algo en su abrigo. En su viaje, Daniel llego a pensar que Meme era un psicópata que se disponía a acuchillarlo. Por fin saco ambas manos del abrigo, y las extendió con los puños cerrados frente a él. Después dijo:

- Escoge una mano.-

Escogío la izquierda. Meme puso la palma hacia arriba y abrió los dedos. Daniel comenzó a reír como estúpido cuando descubrio una Happy face en la palma de su mano. Cuando logro contener la risa, Meme puso el acido en su mano y le dijo:

- Este es el primer regalo de muchos que te hare.- Inmediatamente después, lo beso.

Lo tomo por sorpresa, pero le contesto el beso. Después, la moral inculcada desde niño, y los estúpidos prejuicios, salieron a la superficie, y lo empujo violentamente. Meme no se quito, rodeo su cuello con su brazo y se apretó con fuerza para no despegar sus labios. Raúl tuvo que golpearlo fuerte en la cara para que lo soltara. Meme no paraba de reír mientras Daniel le pegaba para tratar de bajarse del coche. Alguien se dio cuenta, y llegaron a separarlos.

Raúl y otro tipo los separaron. Finalmente, Angie y Valeria, dos chicas que habían conocido esa noche, y a las que también les gustaba el rock, lo subieron al Audi para calmarlo. Valeria conecto su Iphone, y puso música. Angie destapo una Indio para cada uno. Daniel se quedo platicando con ellas, y les conto el por qué del pleito (aunque “olvido” mencionar que él le había contestado el beso). Ellas, cagadas de la risa, lo traían de bajada diciéndole que era "gay de cajuela", y lo hicieron reír mucho.

Ajenos a la fiesta que se desarrollaba allá afuera, los tres cantaron y brindaron con Alice in Chains, Pearl Jam, y Silverchair de fondo. Comenzó “#1 zero” de Audioslave, y ellas comenzaron a cantarla y bailarla sensualmente. Daniel estaba en medio de las dos, y ellas subieron de tono sus juegos, para ponerlo nervioso. Angie tomo a Valeria del cuello, y la beso suave, pero apasionadamente. Llego un momento en que estaban tan concentradas besándose, que acabaron trepadas en él como si no existiera o fuera una parte más del asiento. Decidió darles espacio, y salió del coche con el pretexto de ir por otro pomo.

Afuera, el desmadre y las conversaciones de borrachos seguían, pero no se veía por ningún lado al imbécil de Meme. Fue a la Lobo, tomo una botella de Chivas y tres vasos jaiboleros. Lleno una bolsita de plástico con hielos, y cerro. Una pareja cogía frenéticamente, como perros, apoyados contra la caja de la Lobo. Dos cabrones se besaban tiernamente, a un lado de la fogata. Todo mundo bailaba y tomaba. De regreso al coche pasó junto al Civic, y vio que Meme estaba dormido en el asiento trasero. Invadido por una inexplicable furia, Daniel abrió la puerta del coche y comenzó a golpear a Meme en la cara, con fuerza. El tipo estaba tan intoxicado que solo movía la cabeza como muñeco, pero no hacia señal de estar despierto o sentir dolor. Se detuvo hasta que se lastimo la mano de tanto golpear. Saco cinco HF de su chamarra, y cerró la puerta.

Cuando regreso al coche, las chicas platicaban y fumaban weed. Lo sentaron en medio otra vez. Les sirvió un whiskey en las rocas. Se lo tomaron en lo que escuchaban "Judith", de A Perfect Circle. Angie, sentada a su izquierda, le pregunto al oído:

- ¿Aun quieres saber lo que es El beso de la serpiente? -

Daniel se rio y dijo que sí. Valeria puso "Voodoo", de Godsmack. Angie dio un largo jalón al grueso porro que estaba fumando. Retuvo el humo y se acerco para besarlo. Sus labios se unieron. Ella dejo escapar lentamente el humo hacia la boca de el. Fue un momento sensual y eterno. Repitieron lo mismo tres veces más.

Mientras Daniel aun paladeaba la última bocanada, Valeria dio un último jalón al porro, y aventó la bacha por la ventana. Angie se acerco a él, y de nuevo se besaron apasionadamente. Después, tomo a Valeria del cuello, le dio un beso de lengua, y la acerco para que también ella lo besara. El beso entre ambos fue aun más intenso y duradero.

Sus lenguas se enredaban y acariciaban. No, no eran lenguas, sino cuerpos sudando, deseo hecho saliva. "Ava adore", de los Smashing Pumpkins, era el soundtrack de sus ardientes palpitaciones. Angie bajo la cremallera del pantalón de Daniel, se agacho, hizo a un lado el bóxer, y tomo con una mano su miembro, firme y ansioso, para sellar sus labios alrededor de el. Se movia de arriba a abajo acompasadamente, con maestría. Daniel metió la mano bajo su blusa, para acariciarle la espalda. Desabrocho su bra. Estiro su mano hasta acariciar, por debajo de la falda, sus nalgas. No traía ropa interior. Con el otro brazo rodaba la cintura de Valeria. Esta tomo suavemente la mano de el, y la metió en su pantalón, entre sus muslos. Ella acerco sus labios al oído de él, para mordisquearle el lóbulo derecho. El introdujo sus dedos índice y anular dentro de ella, haciéndola gemir de placer. Como si se tratara de un músico ejecutando hábilmente su instrumento, la hizo vibrar. Valeria termino primero. Un fino y agudo gemido, justo en el oído de Daniel, anuncio la llegada del orgasmo. Inmediatamente después, termino él.

Angie se limpio la boca, y sonrió maliciosamente. Después beso a Daniel. Valeria se unió a esa compleja, y ahora multitudinaria, danza de lenguas. El saco tres ácidos. Puso uno en la boca de Angie, uno en la de Valeria, y tomo uno para él. Angie se paso en medio de los tres. Se quito el bra y la blusa. De un lado, Daniel comenzó a besar uno de sus senos. Valeria hizo lo mismo con el otro. El metió su mano bajo la falda, acaricio sus muslos, introdujo sus dedos en el cuerpo de ella, y acaricio con su pulgar, lenta y circularmente, la hendidura que coronaba el monte de Venus. Despues la beso suavemente. Valeria se quito la ropa, y los otros dos la siguieron. Angie se volteo hacia Valeria. La tomo del cuello para besarla apasionadamente, y metió su mano entre sus muslos. Valeria la aferro de la cintura, y la toco de la misma forma. Se recostó en el asiento, y Angie quedo a gatas sobre ella. Daniel se puso un condón, y se alegro de haber estado prevenido. Con trabajo, debido al reducido espacio, se acomodo para montar a Angie. La penetro. Con suavidad al principio, pero gradualmente subió el ritmo, hasta llegar al frenesí.

El mundo dejo de existir. Solamente estaban ellos. Con su sudor, con cada sensación extrema que experimentaban sus cuerpos, con el delicioso y sofocante calor que los envolvía, con los vidrios empañados por el vaho, con la música que retumbaba allá afuera. Dentro, "Sex type thing", de los Stone Temple Pilots, se mezclaba con sus gemidos. Finalmente, el mundo exploto. Después, el abandono.

Agitados y cansados, pero felices, se voltearon a ver, y rieron como chiquillos. Valeria abrió un poco la ventana. El aire frio de La marquesa los refresco. Encendió un cigarro, y lo compartieron los tres. Eran las 3:47 am. Después del cigarro, comenzaron a vestirse, en silencio. Ocasionalmente se besaban unos con otros, tiernamente, entre suaves caricias.

En eso, se escucho un rechinar de llantas allá afuera. Luego gritos, y una discusión. Por la ventana vieron a un grupo de hombres armados, entre los que estaban los policías a los que habían sobornado, bajando de dos Tsuru sin placas. Daniel les dijo a ellas que se quedaran ahí, que apagaran el radio y no se movieran. Se bajo del coche sin hacer ruido, con el bastón del volante en mano. Nadie lo habia visto. Cerró la puerta y, apenas se alejo unos pasos, recibió tres balazos en el pecho. Cayó al suelo de rodillas. No entendía lo que estaba pasando. Desde el suelo podía escuchar gritos y amenazas. Veía personas correr por todos lados. Escucho más disparos. Su mente estaba en blanco. La vida se le escapaba lentamente del cuerpo, a cuenta gotas. Cerró los ojos y expiro. Fue mejor así. Nunca lo supo, pero esa noche él fue el más afortunado.

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