El rave termino de madrazo antes de las once,
cuando se escucharon tres balazos. Todo mundo corrió como estampida a sus coches.
Lástima, esa fiesta pintaba para ser salvaje. Daniel y Raúl se treparon en
chinga a la Lobo de este último. Con ellos iban ahora una pequeña multitud que
acababan de conocer. Se arrancaron y dejaron atrás el Desierto de los leones.
Un Civic y un Audi, también llenos de gente, los seguían.
Alguien tuvo la idea de seguir la fiesta en La
marquesa. Cuando llegaron, lo primero que vieron fue a un par de tiras haciendo
guardia en su patrulla. Les soltaron mil varos y un pomo de Chivas para que les
dieran chance de estacionarse junto a la laguna. Los tiras incluso se
ofrecieron a dar el rol de vez en cuando, para ver que estuvieran bien. Todo
mundo estaba más que dispuesto al desmadre: Por alcohol y varo no iban a parar.
Con madera y gasolina hicieron una fogata, y la
música corrió a cargo del dueño del Civic, quien traía un impresionante equipo
de audio, además de haber arreglado su nave acorde a la moda impuesta por la
película "Rápido y furioso". Daniel no sabía nada de coches ni de
música electrónica, a él le gustaban el rock y las motos, pero nunca se negaba
al desmadre. Sobre todo con morras tan lindas como las que habían jalado con
ellos.
Se la pasaron chupando y bailando. Avanzo la
noche, y Daniel no tardo en darse cuenta de que la mayoría de los presentes
eran “de ambiente”, lo cual no le molesto en lo más mínimo, más bien despertó
una especie de fascinación por conocer gente diferente. En algún momento de la
peda, se entretuvo platicando con dos aspirantes a filósofos: David y su amigo
"Meme". David les ofreció un toque, y se subieron a la Lobo para
darse un encerron y seguir la conversación.
Aunque la plática era amena e interesante, no
dejaba de ser plática de borrachos, y comenzaba a aburrirle, hasta que Meme
menciono "El beso de la serpiente", lo cual volvió a captar la
atención de Daniel. Comenzó a interrogarlo sobre el significado de esa frase,
pero el efecto del alcohol y la weed le quitaban elocuencia a su interlocutor. Daniel se quede ido por todas las cosas que en ese momento
pasaban por su mente. Cuando reacciono, vio que David y Meme discutían. David
se bajo del coche, encabronado. A Meme se lo cargo el payaso. Después le
pregunto:
- ¿En verdad quieres saber lo que es El beso de
la serpiente?-
La pregunta lo tomo por sorpresa, pero dijo que
sí. Meme sonrió sin quitarle la mirada, y su sonrisa se volvió una mueca.
Comenzó a buscar algo en su abrigo. En su viaje, Daniel llego a pensar que Meme
era un psicópata que se disponía a acuchillarlo. Por fin saco ambas manos del
abrigo, y las extendió con los puños cerrados frente a él. Después dijo:
- Escoge una mano.-
Escogío la izquierda. Meme puso la palma hacia
arriba y abrió los dedos. Daniel comenzó a reír como estúpido cuando descubrio
una Happy face en la palma de su mano. Cuando logro contener la risa, Meme puso
el acido en su mano y le dijo:
- Este es el primer regalo de muchos que te
hare.- Inmediatamente después, lo beso.
Lo tomo por sorpresa, pero le contesto el beso.
Después, la moral inculcada desde niño, y los estúpidos prejuicios, salieron a
la superficie, y lo empujo violentamente. Meme no se quito, rodeo su cuello con
su brazo y se apretó con fuerza para no despegar sus labios. Raúl tuvo que
golpearlo fuerte en la cara para que lo soltara. Meme no paraba de reír
mientras Daniel le pegaba para tratar de bajarse del coche. Alguien se dio
cuenta, y llegaron a separarlos.
Raúl y otro tipo los separaron. Finalmente, Angie
y Valeria, dos chicas que habían conocido esa noche, y a las que también les
gustaba el rock, lo subieron al Audi para calmarlo. Valeria conecto su Iphone,
y puso música. Angie destapo una Indio para cada uno. Daniel se quedo
platicando con ellas, y les conto el por qué del pleito (aunque “olvido”
mencionar que él le había contestado el beso). Ellas, cagadas de la risa, lo
traían de bajada diciéndole que era "gay de cajuela", y lo hicieron reír
mucho.
Ajenos a la fiesta que se desarrollaba allá
afuera, los tres cantaron y brindaron con Alice in Chains, Pearl Jam, y
Silverchair de fondo. Comenzó “#1 zero” de Audioslave, y ellas comenzaron a
cantarla y bailarla sensualmente. Daniel estaba en medio de las dos, y ellas
subieron de tono sus juegos, para ponerlo nervioso. Angie tomo a Valeria del
cuello, y la beso suave, pero apasionadamente. Llego un momento en que estaban
tan concentradas besándose, que acabaron trepadas en él como si no existiera o
fuera una parte más del asiento. Decidió darles espacio, y salió del coche con
el pretexto de ir por otro pomo.
Afuera, el desmadre y las conversaciones de
borrachos seguían, pero no se veía por ningún lado al imbécil de Meme. Fue a la
Lobo, tomo una botella de Chivas y tres vasos jaiboleros. Lleno una bolsita de
plástico con hielos, y cerro. Una pareja cogía frenéticamente, como perros,
apoyados contra la caja de la Lobo. Dos cabrones se besaban tiernamente, a un
lado de la fogata. Todo mundo bailaba y tomaba. De regreso al coche pasó junto al Civic, y vio que Meme
estaba dormido en el asiento trasero. Invadido por una inexplicable
furia, Daniel abrió la puerta del coche y comenzó a golpear a Meme en la cara,
con fuerza. El tipo estaba tan intoxicado que solo movía la cabeza como muñeco,
pero no hacia señal de estar despierto o sentir dolor. Se detuvo hasta que se
lastimo la mano de tanto golpear. Saco cinco HF de su chamarra, y cerró la
puerta.
Cuando regreso al coche, las chicas platicaban y
fumaban weed. Lo sentaron en medio otra vez. Les sirvió un whiskey en las
rocas. Se lo tomaron en lo que escuchaban "Judith", de A Perfect
Circle. Angie, sentada a su izquierda, le pregunto al oído:
- ¿Aun quieres saber lo que es El beso de la
serpiente? -
Daniel se rio y dijo que sí. Valeria puso
"Voodoo", de Godsmack. Angie dio un largo jalón al grueso porro que
estaba fumando. Retuvo el humo y se acerco para besarlo. Sus labios se unieron.
Ella dejo escapar lentamente el humo hacia la boca de el. Fue un momento
sensual y eterno. Repitieron lo mismo tres veces más.
Mientras Daniel aun paladeaba la última bocanada,
Valeria dio un último jalón al porro, y aventó la bacha por la ventana. Angie
se acerco a él, y de nuevo se besaron apasionadamente. Después, tomo a Valeria
del cuello, le dio un beso de lengua, y la acerco para que también ella lo
besara. El beso entre ambos fue aun más intenso y duradero.
Sus lenguas se enredaban y acariciaban. No, no
eran lenguas, sino cuerpos sudando, deseo hecho saliva. "Ava adore",
de los Smashing Pumpkins, era el soundtrack de sus ardientes palpitaciones.
Angie bajo la cremallera del pantalón de Daniel, se agacho, hizo a un lado el bóxer, y
tomo con una mano su miembro, firme y ansioso, para sellar sus labios alrededor
de el. Se movia de arriba a abajo acompasadamente, con maestría. Daniel metió la mano bajo su
blusa, para acariciarle la espalda. Desabrocho su bra. Estiro su mano hasta
acariciar, por debajo de la falda, sus nalgas. No traía ropa interior. Con el
otro brazo rodaba la cintura de Valeria. Esta tomo suavemente la mano de el, y
la metió en su pantalón, entre sus muslos. Ella acerco sus labios al oído de
él, para mordisquearle el lóbulo derecho. El introdujo sus dedos índice y
anular dentro de ella, haciéndola gemir de placer. Como si se tratara de un
músico ejecutando hábilmente su instrumento, la hizo vibrar. Valeria termino
primero. Un fino y agudo gemido, justo en el oído de Daniel, anuncio la llegada
del orgasmo. Inmediatamente después, termino él.
Angie se limpio la boca, y sonrió maliciosamente.
Después beso a Daniel. Valeria se unió a esa compleja, y ahora multitudinaria, danza de
lenguas. El saco tres ácidos. Puso uno en la boca de Angie, uno en la de Valeria, y tomo uno para él. Angie se paso
en medio de los tres. Se quito el bra y la blusa. De un lado, Daniel comenzó a
besar uno de sus senos. Valeria hizo lo mismo con el otro. El metió su mano
bajo la falda, acaricio sus muslos, introdujo sus dedos en el cuerpo de ella, y
acaricio con su pulgar, lenta y circularmente, la hendidura que coronaba el
monte de Venus. Despues la beso suavemente. Valeria se quito la ropa, y los otros dos la siguieron. Angie
se volteo hacia Valeria. La tomo del cuello para besarla apasionadamente, y
metió su mano entre sus muslos. Valeria la aferro de la cintura, y la toco de
la misma forma. Se recostó en el asiento, y Angie quedo a gatas sobre ella.
Daniel se puso un condón, y se alegro de haber estado prevenido. Con trabajo,
debido al reducido espacio, se acomodo para montar a Angie. La penetro. Con
suavidad al principio, pero gradualmente subió el ritmo, hasta llegar al
frenesí.
El mundo dejo de existir. Solamente estaban
ellos. Con su sudor, con cada sensación extrema que experimentaban sus cuerpos,
con el delicioso y sofocante calor que los envolvía, con los vidrios empañados
por el vaho, con la música que retumbaba allá afuera. Dentro, "Sex type
thing", de los Stone Temple Pilots, se mezclaba con sus gemidos.
Finalmente, el mundo exploto. Después, el abandono.
Agitados y cansados, pero felices, se voltearon a
ver, y rieron como chiquillos. Valeria abrió un poco la ventana. El aire frio
de La marquesa los refresco. Encendió un cigarro, y lo compartieron los tres.
Eran las 3:47 am. Después del cigarro, comenzaron a vestirse, en silencio. Ocasionalmente se
besaban unos con otros, tiernamente, entre suaves caricias.
En eso, se escucho un rechinar de llantas allá
afuera. Luego gritos, y una discusión. Por la ventana vieron a un grupo de
hombres armados, entre los que estaban los policías a los que habían
sobornado, bajando de dos Tsuru sin placas. Daniel les dijo a ellas que se quedaran ahí, que apagaran el radio y
no se movieran. Se bajo del coche sin hacer ruido, con el bastón del volante en mano. Nadie lo habia visto. Cerró la puerta y,
apenas se alejo unos pasos, recibió tres balazos en el pecho.
Cayó al suelo de rodillas. No entendía lo que estaba pasando. Desde el suelo
podía escuchar gritos y amenazas. Veía personas correr por todos lados. Escucho
más disparos. Su mente estaba en blanco. La vida se le escapaba lentamente del
cuerpo, a cuenta gotas. Cerró los ojos y expiro. Fue mejor así. Nunca lo supo,
pero esa noche él fue el más afortunado.

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