Después de pasar mas de una hora cavando ambas fosas, completamente sudado, y con la espalda adolorida, Adán abrió la cajuela de su viejo Rambler, y con trabajo saco ambos cuerpos. Sin el menor cuidado, arrojo primero a Eva, su esposa, a su respectivo agujero, y lo cubrió de cal, después de tierra. Luego hizo lo mismo con el imbécil de su amante, pero dejo su cabeza descubierta. A este lo enterró prácticamente de pie. Cuando hubo terminado, lo abofeteo para que despertara. Si, lo había dejado con vida, pero ya se encargarían de el los cuervos. En cuanto comenzó a gritar, lo amordazo. Sin decirle absolutamente nada, se levanto, se bajo la cremallera, y orino en su cara. Luego, sin perder mucho tiempo en ello, escupió en la tumba de su esposa. Se rio al pensar que ahora era viudo. Dio media vuelta, subió al coche, y se largo, dejando atrás el profundo y oscuro bosque. Encendió un cigarrillo, y lo disfruto lentamente. Mientras manejaba, escuchando la versión de Creedence de "I put a spell on you", pensó con alegría que, si bien todos merecían un castigo por lo ocurrido aquella noche, al menos no tendría que volver a ver a la puta de su esposa, pues los asesinos y los adúlteros no ocupan el mismo circulo en el Infierno.
domingo, 25 de agosto de 2013
Escupo en tu tumba
Después de pasar mas de una hora cavando ambas fosas, completamente sudado, y con la espalda adolorida, Adán abrió la cajuela de su viejo Rambler, y con trabajo saco ambos cuerpos. Sin el menor cuidado, arrojo primero a Eva, su esposa, a su respectivo agujero, y lo cubrió de cal, después de tierra. Luego hizo lo mismo con el imbécil de su amante, pero dejo su cabeza descubierta. A este lo enterró prácticamente de pie. Cuando hubo terminado, lo abofeteo para que despertara. Si, lo había dejado con vida, pero ya se encargarían de el los cuervos. En cuanto comenzó a gritar, lo amordazo. Sin decirle absolutamente nada, se levanto, se bajo la cremallera, y orino en su cara. Luego, sin perder mucho tiempo en ello, escupió en la tumba de su esposa. Se rio al pensar que ahora era viudo. Dio media vuelta, subió al coche, y se largo, dejando atrás el profundo y oscuro bosque. Encendió un cigarrillo, y lo disfruto lentamente. Mientras manejaba, escuchando la versión de Creedence de "I put a spell on you", pensó con alegría que, si bien todos merecían un castigo por lo ocurrido aquella noche, al menos no tendría que volver a ver a la puta de su esposa, pues los asesinos y los adúlteros no ocupan el mismo circulo en el Infierno.
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