Se miro al espejo y arreglo su corbata. Estaba
listo. Se había afeitado bien, y usaba su loción favorita. El traje era
de buen corte e impecable, el cabello lucia bien peinado. Las mancuernillas brillaban, también los
zapatos. El universo era perfecto, todo estaba en orden. Después de todo, una
boda no es cosa de todos los días.
Sonaron las campanas. Se asomo por la ventana y
miro la iglesia: Muchas personas, todas sonrientes, esperaban la llegada de los
novios. Grandes y bellos arreglos de casablanca adornaban el atrio. No pudo
evitar derramar una lágrima cuando por fin llego la feliz pareja. Un agudo
dolor le desgarro el pecho. Fue al buro y tomo la vieja Colt. Se la apoyo en
la sien, y jalo el gatillo. El disparo hizo un profundo e interminable eco,
pero nadie lo noto.
La mujer por quien habría dado su vida se casaba
hoy con otro; él había buscado consuelo en brazos de la muerte, y esta le correspondió.

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