"I feel you", de Depeche Mode, comienza a sonar en el estéreo. Ella sale del cuarto contiguo y camina, lenta y sensualmente, hasta detenerse justo frente a la silla donde me encuentro sentado. Lleva puesto una blusa de red, una falda muy corta de encaje, unas medias con ligeros, y unos tacones de aguja, todo en negro. Se gira y me da la espalda, de modo que puedo contemplar a detalle su bello y bien formado trasero. Abre las piernas y comienza a menear la cadera suave y rítmicamente de lado a lado. Su cuerpo oscila como péndulo, y de inmediato caigo hipnotizado. Mientras se mueve, fatal y seductora como serpiente, se quita con maestría y delicadeza la blusa, dejando al descubierto el tatuaje de rosa que le cubre el hombro izquierdo y baja por su espalda. Levanta, triunfal, la blusa con la mano derecha, y sin voltear a verme la arroja hacia mi, acertando en cubrirme el rostro. Me lo quito rápidamente, y ella me mira, coqueta y divertida, por sobre el hombro. Se gira rápidamente, y se baja, con movimientos ondulatorios de cadera y manos, la falda. La deja caer al suelo y la patea con un movimiento sexy y sutil de bailarina de Can can. Vuelve a girarse y comienza a mover ese bello trasero, apenas decorado, no cubierto, con una tanga negra, también de encaje, como el bra. Se mueve despacio, provocándome. Yo, desde mi silla, ya estoy bramando. Sabe bien lo que tiene, y sabe bien como usarlo para enloquecerme. Mientras sube y baja, bailando de lado a lado, juega con ambas manos recorriendo la tanga y despegándola de su piel, desde la cintura hasta la parte mas baja de sus nalgas. Luego, retira un tirante de su bra, el del hombro izquierdo, y me sonríe. Respiro con dificultad, trago saliva, y siento como una gota de sudor escurre por mi frente. Sin perder el ritmo, agita el trasero rápida y juguetonamente. Voltea de nuevo, y camina hacia mi con pasos largos y lentos, acentuando su sensualidad. Se desabrocha el bra y lo arroja a un lado. Sus pechos son grandes y hermosos. Llega por fin a mi, se apoya en mis hombros, y arqueando la espalda sube y baja varias veces, permitiendo que la tome de la cintura y acariciando con sus senos mi rostro. Abro la boca y su pezón se posa, por un breve instante, en mis labios. Ambos nos estremecemos. Baja hasta quedar hincada frente a mi. Pasa su barbilla por mi entrepierna, acariciando sobre el pantalón mi miembro firme y dispuesto. Después sube lentamente, apoya su rodilla entre mis piernas, haciendo apenas contacto con mis genitales, y acerca sus labios a mi oído. Mordisquea mi lóbulo izquierdo, jugando con mi arracada, mientras me dice:
- Feliz aniversario, amor. -

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